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La conexión dell Orinoco con el Amazonas

 

Los establecimientos de los misioneros jesuitas en el Alto Orinoco delimitaban el frente meridional de la colonización española en la época en que la región se despoblaba debido a las incursiones violentas de los esclavistas portugueses.

    En 1744, el padre Manuel Román, natural de la vallisoletana localidad de Olmedo, nacido en 1696, gran explorador de los cauces fluviales de la Guayana y territorios anejos, emprendió otro de sus viajes para averiguar la causa geográfica del temible acercamiento de los esclavistas portugueses. Y esta causa era, ni más ni menos, que un curso fluvial, el caño del Casiquiare (o canal del Casiquiare o, simplemente, Casiquiare), que conectaba los ríos Amazonas y el Orinoco a través del Negro O río Guainia en la lengua vernácula de la zona).

    La manera en que Manuel Román comprobó la existencia de esta conexión entre ríos fue, precisamente, al topar con un grupo de esclavistas. La noticia llegó a España por boca de los misioneros de la orden jesuita y de ella, con celeridad, al resto de Europa.

    El gobierno español apreció enseguida la importancia del descubrimiento; el control de ese paso acuático permitía frenar el tráfico de esclavos y la búsqueda de mercancías tropicales, infringiendo reiteradamente los portugueses para estos logros el acuerdo de Tordesillas firmado en 1494.

    Descrito por el padre Román, "el Casiquiare es el brazo del Orinoco que está a la mano derecha, agua arriba, y desagua en Río Negro. Hasta Casiquiare (él lo llama Casiquiari) hay veinticuatro o veinticinco días. Por Casiquiari hay cinco días hasta el Río Negro".

 

Manuel Román había llegado a los Llanos, una de las misiones en el Orinoco, en 1728, y permaneció allí, de misión en misión, hasta su muerte en 1764, excepción hecha de un breve periodo en el que se ausentó al ser nombrado rector de la Universidad Javeriana.

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El valenciano de Cárcer, José Gumilla, nacido en 1686, también misionero jesuita, es un personaje al que España debe reconocimiento por su defensa y consolidación de los territorios en el Nuevo Mundo.

    Explorador y etnólogo, investigador de la geografía en los ámbitos naturales de los ríos Amazonas y Orinoco y de la medicina indígena, lingüista y filólogo, además, por si lo anterior no bastara, de fundador de pueblos a orillas de los ríos Apure, Meta y Orinoco, el polifacético José (Joseph) Gumilla también fue constructor de casas y embarcaciones. Había llegado al continente americano en 1705 y transcurridos quince años inició su actividad misionera en Los Llanos, región del Orinoco.

    En 1723 exploraba para descubrir las bocas del río Meta, a la par que evangelizaba; y así discurrieron veintiún años de estudio sobre el terreno y misión apostólica hasta que abandonó el área de influencia Orinoco para aceptar los sucesivos nombramientos eclesiásticos que en él recayeron como el de rector del Colegio de Cartagena o el de viceprovincial del Nuevo; y posteriormente acudir al desempeño de labores de procurador ante el gobierno de Madrid y el de la Roma papal.

    No obstante este periplo burocrático, por así decir, regresó al Orinoco y permaneció en misiones en Los Llanos los últimos siete años de su vida, hasta 1750.

    Su gran obra escrita, titulada El Orinoco ilustrado y defendido. Historia natural, civil y geográfica de este gran río y de sus caudalosas vertientes, durante largo tiempo fue una enciclopedia única en el mundo y de referencia obligada para científicos, exploradores y curiosos.

 

 

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