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Reinado de Isabel II: Campaña del Pacífico a bordo de la fragata acorazada Numancia

 

A mediados del siglo XIX se diseñó un tipo de nave que iba a revolucionar las marinas de guerra. España se interesó pronto por las nuevas unidades, que eran buques acorazados, incorporando a la Marina en su adquisición.

    Pese a que la industria naval hispana carecía de las condiciones precisas para afrontar por sí misma la construcción de navíos blindados, el gobierno español no quiso dejar de dotarse con tales buques; con tal motivo los encargó a los astilleros franceses e ingleses, recientes en la experimentación pero ya con bagaje suficiente.

    El 17 de noviembre de 1863 se botó en la factoría La Seyne de Tolón, el casco de la fragata acorazada Numancia, que fue entregada a la Marina española en diciembre de 1864. Desplazaba 7.500 toneladas, y sus dimensiones eran las siguientes: 96 metros de eslora, 17 de manga y 8 de calado. La potencia de máquina era de 1.000 HP, que, accionando una sola hélice, le imprimía una velocidad algo superior a los 12 nudos. Su artillería sumaba 34 cañones de 20 cm. situados en batería, a dos bandas. El casco era de hierro, y la coraza, del mismo metal, tenía un espesor medio de 13 cm. Aparejaba tres palos con un velamen de 1.846 metros cuadrados de lona.

    El 24 de diciembre de 1864, pocos días después de su llegada a Cartagena procedente del astillero de origen, el capitán de navío Casto Méndez Núñez tomó el mando de la flamante unidad blindada., siendo su segundo el capitán de fragata Juan Bautista Antequera.

 

 Casto Méndez Núñez.

Casto Méndez Núñez

 

Casto Méndez Núñez.

Casto Méndez Núñez. Cuadro en el Museo Naval de Madrid

Imagen de HRH editores

 

Por aquellas fechas, las relaciones de España con las repúblicas sudamericanas del Pacífico no destacaban por ser cordiales. Fiel a la máxima política, atribuida al almirante Nelson, de que el mejor ministro plenipotenciario es un buen buque de línea, el gobierno español envió la fragata acorazada Numancia al océano Pacífico, para que se uniera a la escuadra que allí operaba a las órdenes del almirante José Manuel Pareja. La fragata zarpó de Cádiz el 4 de febrero de 1865.

 

Atendiendo a la consideración militar, el envío de la escuadra española al pacífico ha de ser considerado un éxito. Lo avala el hecho de estar operando durante más de un año ante una costa hostil que va de Chile a Perú, sin bases de aprovisionamiento y con presencia de barcos de guerra ingleses y estadounidenses, predispuestos al apoyo del acuerdo suscrito entre chilenos y peruanos en contra de los intereses españoles. El contralmirante Méndez Núñez denunció el tratado bélico y advirtió que de no firmarse otro que fuera de paz mandaría el bombardeo del puerto de Valparaíso.  Ante las amenazas de Méndez Núñez, y el silencio expectante de la autoridad chilena, el comodoro norteamericano John Rodgers intervino para socavar el ánimo del español con gesto de cañones; lo que lejos de conseguir provocó la siguiente respuesta: "España, la reina y yo preferimos honra sin barcos a barcos sin honra"; frase para la historia y el orgullo patrio. Corría el 27 de marzo de 1866 cuando se produjo el bombardeo por parte de los buques españoles Numancia, Blanca, Villa de Madrid, Resolución y Vencedora durante tres horas y en presencia de las mudas escuadras extranjeras.

    Este éxito de la escuadra española capitaneada por la fragata Numancia impulsó la navegación hacia el puerto de El Callao, poderosa plaza fuerte peruana, a la que con gallardía y efectividad le fueron silenciadas sus temibles defensas. La fecha del 2 de mayo de 1866, elegida a conciencia, selló la operación de castigo. El combate del Callao, que así lo conoce la posteridad, protagonizado con gran notoriedad por la Numancia, que recibió múltiples impactos pero sólo uno pudo atravesar su blindaje, inscribió el leve parte de diecinueve heridos en la flota española, siendo el más grave el propio jefe, Casto Méndez Núñez.

    Grande fue la repercusión de esta acción naval contra una fortaleza en tierra como El Callao, y de igual magnitud el reconocimiento nacional e internacional.

 

  Rafael Monleón: Bombardeo de El Callao en 1866 por la escuadra española..

Rafael Monleón: Bombardeo de El Callao por la escuadra española el 2 de mayo de 1866.

Imagen de HRH editores

 

Relación de las naves que participaron en el Combate de El Callao:

    Fragata acorazada Numancia.

    Fragatas de hélice Blanca, Resolución, Berenguela, Villa de Madrid y Almansa.

    Corbeta de hélice Vencedora.

    Transportes a vapor Marqués de la Victoria, Paquete del Maule, Uncle Sam y Matías Cousiño.

    Transportes a vela Mataura, María y Lotta and Mary.

 

 Fragata acorazada Numancia.

Maqueta de la Fragata acorazada Numancia. Museo Naval, Madrid.

 

Junto a las acciones de guerra o, incluso, por encima de ellas, el viaje de circunnavegación es el hito que jalona la peripecia náutica de la fragata acorazada Numancia. Desde el Pacífico, a continuación del episodio bélico citado, el día 10 de mayo de 1866 parte la nave rumbo a España atravesando el océano Índico, doblando el cabo de Buena Esperanza y remontando hasta la patria, a la que llegó el 20 de septiembre de 1867.

    Cuando la Numancia fue enviada al océano Pacífico, por la única vía existente que era la del estrecho de Magallanes, era creencia generalizada entre la oficialidad más capaz de todas las Marinas, que las nuevas fragatas blindadas no podrían enfrentarse con mares embravecidos y largas navegaciones, pues se las consideraba sólo aptas para operar en aguas costeras. Así que fue la Marina española, a bordo de la galana y gloriosa Numancia la encargada de batir el mito de la incapacidad marinera de las nuevas naves acorazadas.

    Finalizado el Combate de El Callao, la escuadra española fondeó en la isla de San Lorenzo, donde reparó averías y se alistó para reemprender el viaje de regreso a España. El 10 de mayo de 1866 la escuadra se hizo a la mar, formada en dos divisiones: la primera integrada por las fragatas no acorazadas Villa de Madrid (insignia de Méndez Núñez), Blanca, Resolución y Almansa, que se dirigió a Río de Janeiro por el cabo de Hornos; la otra división, al mando del capitán de navío Manuel de la Pezuela y Lobo-Cabrilla, estaba compuesta por la fragata acorazada Numancia y la fragata de hélice Berenguela, con la goleta Vencedora, los vapores Marqués de la Victoria y Uncle Sam y el velero Mataura. Esta segunda división recibió la orden de aparejar con rumbo a Filipinas, recalando antes en Tahití. Después de la escala en Manila, el 19 de enero de 1867 volvía a zarpar con destino a España por la ruta de Cabo Verde, atravesando el océano Índico en dirección a Batavia, Ciudad del Cabo, isla de Santa Elena donde recibió la orden de reunirse con la escuadra de Méndez Núñez atracada en Río de Janeiro y de allí a Cádiz, donde rindió viaje el 20 de septiembre de 1867 tras una travesía de dos años, siete meses y dieciséis días; siendo el primer buque blindado en completar la vuelta al mundo.

    El 20 de enero de 1868 se acuñó la medalla conmemorativa del primer viaje de vuelta al mundo realizado por un buque acorazado. Reza la inscripción: "En loricata navis quae primo terram circuivit". La gesta de la fragata Numancia traspasó fronteras alcanzando su nombre timbres de gloria universal en los anales de la moderna navegación de vapor.

 

Fragata acorazada Numancia.

Fragata acorazada Numancia. Obra de Rafael Monleón Torres.

Imagen de Archivo Salvat

 

 

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