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Memoria recobrada (1931-1939) VIII

 

Recordemos aquello que fue y por qué sucedió. En esta entrega y la siguiente se presenta en obligada síntesis el sentido de los partes oficiales de guerra, ilustradas con la publicación de un reducido número de los iniciales de ambos contendientes, entre el 17 y el 21 de julio de 1936, y la transcripción de algunos de los bandos y alocuciones de guerra de especial significado.

 

Partes, alocuciones, notas y bandos entre el 17 y el 18 de julio de 1936

Los partes oficiales de la guerra de 1936 a 1939 constituyen la versión dada por los cuarteles generales de los ejércitos enfrentados. Contienen la historia de aquella guerra, aunque dosificadamente enmascarada por la función psicológica y moral que estos documentos cumplen en las modernas contiendas, ya que al ser acogidos con avidez por todo el pueblo se aprovecha la magnífica ocasión de influir en su espíritu, proporcionando un arma más, el arma psicológica, que es a la vez ofensiva y defensiva. Un arma psicológica rigurosamente nueva vino a ser entonces la radio, en la que vibraba el énfasis del parte en ambas zonas.

    Los partes oficiales de guerra no son una fuente primaria de información, pero tampoco son desdeñables, pues recogen día a día los acontecimientos que cobran verdadero relieve al contrastarse en ambas versiones enemigas y tienen el insustituible ambiente de la noticia inmediata en su clima moral, político y también meteorológico. Su interés, pues, no radica tanto en los datos concretos de las operaciones como en la forma oficial de hacerlas públicas.

    La literatura de los partes de guerra, dedicados a una amplia difusión, nunca constituye un modelo de rigor histórico ya que en sí lleva una intención en cierto modo política, con un constante interés por elevar la moral de las tropas propias y de la retaguardia que las apoya.

    Hubo 412 partes emitidos por el Ejército Nacional frente a los 668 del Ejército de la República del Frente Popular.

* * *

No hubo nada semejante a un parte de guerra el 17 ni el 18 de julio de 1936, pues estos días lo que se produjeron fueron unos documentos básicos sobre el Alzamiento Nacional que vinieron a sustituir a lo que en guerra internacional sería la declaración de ruptura de hostilidades.

    O mensajes telegráficos entre los respectivos mandos para anunciar situaciones de hecho. Por ejemplo, este del 17 de julio tras la irrupción de los alzados en las dependencias de la Comisión Geográfica de Límites de África, a las 16'20 horas, cursado a través de la Telefónica y recibido por Franco a la una dela madrugada del 18 y por el gobernador civil de Las Palmas, Boix y Roig:

"Jefe Circunscripción de Melilla a Comandante General de Canarias (general Francisco Franco): Este Ejército levantado en armas se ha apoderado en la tarde de hoy de todos los resortes del mando en este territorio. La tranquilidad es absoluta. Viva España.Coronel Solans".

    A las tres de la madrugada del 18 de julio, Franco, instalado en la Comandancia Militar, asumiendo ya el mando, dio orden que se publicara en Tenerife el manifiesto que se reproduce más adelante, y cursó a las ocho cabezas de División: Madrid, Sevilla, Valencia, Barcelona, Zaragoza, Burgos, Valladolid y La Coruña y a las Comandancias Militares de: Baleares, Melilla, Caballería de Madrid, Cádiz, Málaga, Granada, Córdoba, Almería, Huelva, Badajoz, Salamanca, Cáceres, Vigo, Zamora, El Ferrol, León, Santander, Oviedo, Vitoria, Pamplona, Logroño, Tarragona, Gerona, Alicante, Lérida, Castellón, Murcia, Cartagena, Bilbao, San Sebastián y Mahón, el siguiente telegrama:

"Gloria al Ejército de África. España sobre todo. Recibid el saludo entusiasta de estas guarniciones que se unen a vosotros y demás compañeros de la Península en estos momentos históricos. Fe ciega en el triunfo. Viva España con honor. General Franco."

 

El primer parte de guerra que figura como tal es el que Iribarren escribió al dictado del general Mola el 22 de julio, aunque en realidad sea un parte de operaciones del Ejército del Norte. Se envió desde la burgalesa Aranda de Duero:

"A las once y media, el coronel Gistau comunica que el segundo batallón del regimiento núm. 22 sufrió intenso bombardeo de tres aviones durante dos horas y media, causando en la columna dos muertos y cuatro heridos. A las diez y media ocuparon Cerezo de Abajo, siendo de nuevo bombardeados. Ayer se efectuó un reconocimiento sobre Somosierra, donde Miralles se mantiene con moral excelente."

 

Hay un bando de extraordinario interés que no llegó a publicarse. Es el que el general Joaquín Fanjul firmó el 19 de julio declarando el estado de guerra en Madrid. Dice así:

El Ejército español, dispuesto a salvar a España de la ignominia y dispuesto a que no sigan gobernando bandas de asesinos ni organizaciones internacionales, toma por plazo breve la dirección política de España con el exclusivo objeto de mantener el orden público y el respeto a la propiedad privada y a las personas.

    Para la eficacia de este propósito, yo, General de División, tomo el mando de la primera División orgánica del Ejército, y ordeno y mando...

    Después del articulado habitual en estos documentos, el bando concluía con un colofón que valía por una arenga:

    Para evitar un día de luto al pueblo de Madrid, espero que todos colaborarán a la obra de patriotismo que inicia el Ejército, quien no sale de sus cuarteles combatiendo a ningún régimen, sino a los hombres causantes de la situación actual que lo han deshonrado.

        Exhorto a los obreros a que mantengan una actitud patriótica de acatamiento, porque este movimiento tiende, en primer término, a librarlos de la Dictadura de los hombres que los rigen y que los están hundiendo en la mayor miseria. ¡Tened presente, obreros españoles, que el Ejército, cuya masa sale de vuestras filas y por cuyas venas corre vuestra sangre, no os abandonará en la obra de la justicia que hay que realizar.

        ¡¡Viva España!! ¡¡Viva la República!! ¡¡Viva el Ejército!!

 

El primer parte, propiamente dicho, del Mando republicano del Frente Popular, aunque todavía no estructurado como lo serán a continuación los siguientes, lleva por fecha el 21 de julio, en el cual se hace referencia a los primeros combates:

 "En los diferentes encuentros entre los rebeldes y los adictos al Gobierno, entre los primeros hay muchos muertos y entre los segundos las bajas son, afortunadamente, sólo de varios heridos que no revisten gravedad."

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Ejército Nacional. 17 de julio. Manifiesto de Melilla

Bando de declaración del estado de guerra en Marruecos.

Don Francisco Franco Bahamonde, General de División, Jefe Superior de las Fuerzas Militares de Marruecos y Alto Comisario.

Hago saber:

    Una vez más el Ejército, unido a las demás fuerzas de la Nación, se ha visto obligado a recoger el anhelo de la gran mayoría de los españoles que veían con amargura infinita desaparecer lo que a todos puede unirnos en un ideal común: España.

    Se trata de restablecer el imperio del orden dentro de la República, no solamente en sus apariencias o signos exteriores, sino también en su misma esencia; para ello precisa obrar con justicia, que no repara en clases ni categorías sociales, a la que ni se halaga ni se persigue, cesando de estar dividido el país en dos grupos: el de los que disfrutan del poder y el de los que eran atropellados en sus derechos, aun tratándose de leyes hechas por los mismos que las vulneraron; la conducta de cada uno guiará la conducta que con relación a él seguirá la autoridad, otro elemento desaparecido de nuestra Nación y que es indispensable en toda colectividad humana, tanto si es en régimen democrático como si es en régimen soviético, en donde llegará a su máximo rigor. El restablecimiento de este principio de autoridad, olvidado en los últimos años, exige inexcusablemente que los castigos sean ejemplares por la seriedad con que se impondrán y la rapidez con que se llevarán a cabo, sin titubeos ni vacilaciones.

    Por lo que afecta al elemento obrero, queda garantizada la libertad de trabajo, no admitiéndose coacciones ni de una parte ni de otra. Las aspiraciones de patronos y obreros serán estudiadas con la mayor justicia posible, en un plan de cooperación, confiando en la sensatez d los últimos y en la caridad de los primeros, hermanándose con la razón, la justicia y el patriotismo, sabrán conducir las luchas sociales en un terreno de comprensión con beneficio para todos y para el país. El que voluntariamente se niegue a cooperar o dificulte la consecución de estos fines será el que primero y principalmente sufrirá las consecuencias.

    Para llevar a cabo la labor anunciada rápidamente,

Ordeno y Mando

Art. 1. Queda declarado el ESTADO DE GUERRA en todo el territorio de Marruecos, y como primera consecuencia, militarizadas todas las Fuerzas Armadas, sea cualquiera la Autoridad de quien dependían anteriormente, con los deberes y atribuciones que competan a las del Ejército y sujetas igualmente al Código de Justicia Militar.

Art. 2. No precisará intimación ni aviso para repeler por la fuerza agresiones a las fuerzas indicadas anteriormente, ni a los locales y edificios que sean custodiados por aquéllas, así como los atentados y sabotajes a vías y medios de comunicación y transporte de toda clase y a los servicios de agua, gas y electricidad y artículos de primera necesidad. Se tendrá en cuenta la misma norma para impedir los intentos de fuga de los detenidos.

Art. 3. Quedan sometidos a la jurisdicción de guerra y tramitados por procedimiento sumarísimo:

    a) Los hechos comprendidos en el artículo anterior.

    b) Los delitos de rebelión, sedición y los conexos de ambos, los de atentados y resistencia a los agentes de la autoridad, los de desacato, injuria, calumnia, amenaza y menosprecio a los anteriores o a personal militar o militarizados que lleven distintivo de tal, cualquiera que sea el medio empleado, así como los mismos delitos cometidos contra el personal civil que desempeña funciones de servicio público.

    c) Los de tenencia ilícita de armas o cualquier otro objeto de agresión utilizado o utilizable por las fuerzas armadas con fines de lucha o destrucción. A los efectos de este apartado quedan caducadas todas las licencias de armas concedidas con anterioridad a esta fecha. Las nuevas serán tramitadas y despachadas en la forma que oportunamente se señalará.

Art. 4. Se considerarán también como autores de los delitos anteriores los incitadores, agentes de enlaces, repartidores de hojas y proclamas clandestinas o subversivas, los dirigentes de las entidades que patrocinen, fomenten o aconsejen tales delitos, así como todos los que directa o indirectamente contribuyan a su comisión y preparación, así como los que directa o indirectamente tomen parte en atracos y robos a mano armada o empleen para cometerlos cualquier otra coacción o violencia.

Art. 5. Quedan totalmente prohibidos los Lockouts y huelgas. Se considerará como sedición el abandono del trabajo y serán principalmente responsables los dirigentes de las asociaciones o sindicatos a que pertenezcan los huelguistas aun cuando simplemente adopten la actitud de "brazos caídos".

Art. 6. Queda prohibido el uso de banderas, insignias, uniformes, distintivos y análogos que sean contrarios a este bando y al espíritu que lo inspira, así como el canto de himnos de análoga significación.

Art. 7. Se prohíben igualmente las reuniones de cualquier clase que sean, aun cuando tengan lugar en sitios públicos como restaurantes o cafés, así como las manifestaciones públicas.

Art. 8. Serán depuestas las autoridades principales o subordinadas que no ofrezcan confianza o no respeten el auxilio debido y sustituidas por las que se designen.

Art. 9. Quedan en suspenso todas las leyes o disposiciones que no tengan fuerza de tales en todo el territorio nacional, excepto aquellas que por su antigüedad sean ya tradicionales. Las consultas resolverán los pasos dudosos.

Art. 10. Los reclutas en Caja y los soldados de primera y segunda situación de servicio activo y los de reserva que sean acusados de delitos comprendidos en este rango o en el Código de Justicia Militar, quedan sometidos a la jurisdicción de Guerra.

Art. 11. Los jefes más caracterizados o más antiguos de la Guardia Civil, Carabineros, Seguridad y Asalto, con mando y a falta de ellos los Cuerpos Forales, Mozos de Escuadra, etc., etc. (donde existan) se harán cargo del mando civil en los territorios de su demarcación, siempre que en ellos no haya fuerzas del Ejército a quien compete en primer lugar.

Art. 12. Queda sometidas a la censura militar todas las publicaciones impresas de cualquier clase que sean. Para la difusión de noticias se utilizará la radiodifusión y los periódicos, los cuales tienen la obligación de reservar en el lugar en el que se les indique espacio suficiente para la inserción delas noticias oficiales únicas que sobre orden público y política podrán insertarse. También quedan sometidas a la censura todas las comunicaciones eléctricas, urbanas e interurbanas.

Art. 13. Queda prohibido, por el momento, el funcionamiento de todas las estaciones radio-emisoras particulares de onda corta o extracorta, incurriendo los infractores en los delitos indicados en los artículos 3 y 4.

Art. 14. Ante el bien supremo de la Patria quedan en suspenso todas las garantías individuales establecidas en la Constitución, aun cuando no se haya consignado especialmente en este Bando.

Art. 15. A los efectos legales, este Bando surtirá efecto inmediatamente después de su publicación.

Por último:

Espero la colaboración activa de todas las personas patrióticas, amantes del orden y de la paz que suspiraban por este Movimiento, sin necesidad de que sean requeridas especialmente para ello, ya que siendo sin duda estas personas la mayoría por comodidad, falta de valor cívico o por carencia de un aglutinante que aunara los esfuerzos de todos, hemos sido dominados hasta ahora por unas minorías audaces sujetas a órdenes de internacionales de índole varia, pero todas igualmente antiespañolas. Por esto termino con un solo clamor que deseo sea sentido por todos los corazones y repetido por todas las voluntades. ¡VIVA ESPAÑA!

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Ejército Nacional. 18 de julio. Manifiesto de Tenerife-Las Palmas

Este manifiesto fue redactado por Francisco Franco días antes en Tenerife y publicado en Las Palmas, recogido en el diario Hoy, la mañana del 18 de julio.

Españoles:

    A cuantos sentís el santo amor a España, a los que en las filas del Ejército y la Armada habéis hecho profesión de fe en el servicio de la Patria, a los que jurasteis defenderla de sus enemigos hasta perder la vida, la nación os llama a su defensa.

    La situación que pasa es cada día más crítica. La anarquía de sus campos y de sus pueblos; autoridades de nombramiento gubernativo presiden, cuando no fomentan, las revueltas. A tiros de pistola y ametralladoras se dirimen las diferencias entre los bandos de ciudadanos que alevosa y traidoramente se asesinan sin que los poderes públicos impongan la paz y la justicia.

    Huelgas revolucionarias de todo tipo paralizan la vida de la nación arruinada destruyendo sus fuentes naturales de riqueza y creando una situación de hambre que lanzará a la desesperación a los hombres trabajadores.

    Los monumentos y tesoros artísticos son objeto de los más enconados ataques de las hordas revolucionarias obedeciendo a las órdenes que reciben de las directivas extranjeras, que cuentan con la complicidad o negligencia de gobernadores y monterillas.

    Los más graves delitos se cometen en las ciudades y en los campos mientras las fuerzas de orden público permanecen acuarteladas, corroídas por al desesperación que provoca una obediencia ciega a gobiernos que intentan deshonrarlas. El Ejército, la Marina y los institutos armados son blanco de los soeces y calumniosos ataques precisamente por aquellos que deben velar por sus prestigios.

    Los estados de excepción y alarma sólo sirven para amordazar al pueblo, para que España ignore lo que sucede fuera de las puertas de sus villas y ciudades, así como para encarcelar a los pretendidos adversarios políticos.

    La Constitución por todos suspendida y vulnerada sufre un eclipse total: ni igualdad ante la ley, ni libertad aherrojada por la tiranía, ni fraternidad cuando el odio y el crimen han sustituido al mutuo respeto; ni unidad de la Patria amenazada por el desgarramiento territorial más que por el regionalismo que los propios poderes fomentan; ni integridad y defensa de nuestras fronteras cuando en el corazón de España se escuchaban las emisoras extranjeras que predican la destrucción y el reparto de nuestro suelo.

    La Magistratura española, que la Constitución garantiza, igualmente sufre persecuciones que la enervan o mediatizan y recibe los más duros ataques a su independencia.

    Pactos electorales hechos a costa de la integridad de la propia Patria, unidos a los asaltos a los gobiernos civiles y cajas fuertes para falsear las actas, formaron la más cara de la legalidad que nos preside.

    Nada contuvo la apetencia de poder, destitución ilegal del moderador, glorificación de la revolución de Asturias y de la separación catalana; una y otra que quebrantando la Constitución en nombre del pueblo, era el código fundamental de nuestras instituciones. Al espíritu revolucionario en conciencia de las masas engañadas y explotadas por los agentes soviéticos que ocultan la sangrienta realidad de aquel régimen que sacrificó para su existencia 25 millones de personas, según la malicia y negligencia de las autoridades de todo signo que amparadas en un poder claudicante carecen de autoridad y prestigio para imponer el orden y el imperio de la libertad y de la justicia.

    ¿Es que se puede consentir un día más el espectáculo vergonzoso que damos al mundo? ¿Es que podemos abandonar a España a los enemigos de la Patria, con un proceder cobarde y traidor, entregando las industrias y la existencia? Eso no, que lo hagan los traidores, pero no lo haremos quienes juramos defenderla.

    Justicia, igualdad ante la ley os ofrecemos. Paz y amor entre los españoles. Libertad y fraternidad exenta de libertinaje y tiranía. Trabajo  para todos. Justicia social llevado a cabo sin antojos ni violencias. Y una equitativa y progresiva distribución de la riqueza sin destruir ni poner en peligro la economía española.

    Pero frente a eso una guerra sin cuartel a los explotadores de la política, a los engañadores del obrero honrado, a los extranjeros y los extranjerizantes que directa o solapadamente intentan destruir a España.

    En estos momentos es España entera la que se levanta pidiendo paz, fraternidad y justicia; en todas las regiones el Ejército y la Marina y fuerzas de orden público se lanzan a defender la Patria. La energía en el mantenimiento del orden estará en proporción a la magnitud de las resistencias que se ofrezcan.

    Nuestro impulso no se termina por la defensa de los intereses bastardos ni por el deseo de retroceder en el camino de la historia, porque las instituciones, sean cuales fueren, deben garantizar un mínimo de convivencia entre los ciudadanos que no obstante las ilusiones puestas por tantos españoles se han visto defraudadas, pese a la transigencia y comprensión de todos los organismos nacionales, con una respuesta anárquica y la realidad es imponderable.

    Como la pureza de nuestras instituciones no impide el yugular aquellas conquistas que representan una base en el mejoramiento político y social y el espíritu de odio y venganza no tiene albergue en nuestros pechos, del forzoso naufragio que sufran algunos ensayos legislativos sabremos salvar cuanto sea compatible con la paz interior de España y su anhelada grandeza, haciendo reales en nuestra Patria por primera vez y en este orden la trilogía: Fraternidad, Libertad e Igualdad.

    Españoles, ¡Viva España! ¡Viva el honrado pueblo español!

* * *

Gobierno del Frente Popular. 18 de julio. Notas oficiales difundidas por radio y prensa

Primeras horas de la mañana

Se ha frustrado un nuevo intento criminal contra la República. El Gobierno no ha querido dirigirse al país hasta conseguir conocimiento exacto de lo sucedido y poner en ejecución las medidas urgentes e inexorables para combatirlo.

    Una parte del Ejército que representa a España en Marruecos se ha levantado en Armas contra la República, sublevándose contra la propia Patria y realizando un acto vergonzoso y criminal de rebeldía contra el poder legítimamente constituido.

    El Gobierno declara que el Movimiento está exclusivamente circunscrito a determinadas ciudades de la zona del Protectorado y que nadie, absolutamente nadie, se ha sumado en la Península a tan absurdo empeño. Por el contrario, los españoles han reaccionado de un modo unánime y con la más profunda indignación contra la tentativa reprobable y frustrada ya en su nacimiento.

    El Gobierno se complace en manifestar que heroicos núcleos de elementos leales resisten frente a la sedición en las plazas del Protectorado, defendiendo el honor del uniforme, el prestigio del Ejército y la autoridad de la República.

    En estos momentos las Fuerzas de Tierra, Mar y Aire de la República que, salvo la triste excepción señalada, permanecen fieles al cumplimiento del deber, se dirigen contra los sediciosos para reducir con inflexible energía un movimiento insensato y vergonzoso.

    El Gobierno de la República domina la situación y afirma que no ha de tardar en anunciar a la opinión pública que se ha restablecido la normalidad.

A las dos y quince

Para que la opinión no se desvíe conviene que la gente sepa que Radio Ceuta, de la que se apoderaron elementos facciosos, da noticias simulando ser Radio Sevilla, de cosas que dicen ocurren en Madrid y en el resto de España, cuando, como es público y notorio, la normalidad es absoluta.

A las tres y diez

De nuevo habla el Gobierno para confirmar la absoluta tranquilidad que reina en toda la Península.

    Gracias a las medidas de previsión que se han tomado por parte de las autoridades, puede considerarse desarticulado un amplio movimiento de agresión a la República, que no ha encontrado en la Península ninguna asistencia y sólo ha podido conseguir adeptos en una fracción del Ejército que la República española mantiene en Marruecos, y que olvidándose de sus altos deberes patrióticos fueron arrastrados por la pasión política, olvidando sus más sagrados compromisos.

    El Gobierno ha tenido que tomar en el interior radicales y urgentes medidas, unas ya conocidas; las otras culminan en la detención de varios generales, así como de numerosos jefes y oficiales comprometidos en el movimiento. La policía ha conseguido también apoderarse de un avión extranjero que, según indicios, tenía el cometido de introducir en España a uno de los cabecillas de la sedición.

    Estas medidas, unidas a las órdenes cursadas alas fuerzas que en Marruecos trabajan para dominar la sublevación, permiten afirmar que la acción del Gobierno bastará para restablecer la normalidad.

A las cinco y veinte

Continúan los enemigos del Estado propalando rumores y noticias falsas. La adhesión de todas las fuerzas al Gobierno es general en España. Solamente en Marruecos continúan determinados elementos del Ejército en su actitud hostil a la República. La emisora de Radio Ceuta trata de producir alarma anunciando que barcos ocupados por rebeldes se dirigían a la Península. La noticia es absolutamente falsa. Por el contrario, la escuadra marcha a los puertos africanos sin haber encontrado oposición en el cumplimiento d las órdenes de restablecimiento de la paz, que pronto será conseguido.

    De nuevo se hace saber a todos los españoles que son absolutamente falsas las noticias circuladas de haber sido declarado el estado de guerra en España. La autoridad es únicamente la civil, y a ella han de estar sometidas todas las demás para el servicio de la República.

A las siete y veinte

Continúan todas las provincias españolas en absoluta obediencia al Gobierno de la República. Algunos núcleos donde se iniciaba cierta inquietud confusa han reaccionado rápidamente y se ponen decididamente al lado del Gobierno. En estos momentos ha entrado ya en la ciudad, como refuerzo, un regimiento de caballería al grito de ¡Viva la República!

    El resto de España continúa fiel al Gobierno que domina en absoluto la situación.

* * *

Ejército Nacional. 18 de julio. Bando declarando el Estado de Guerra en Sevilla

Dictado por el general Gonzalo Queipo de Llano y proclamado en Radio Sevilla por él mismo.

Españoles:

    Las circunstancias extraordinarias y críticas por que atraviesa España entera; la anarquía que se ha apoderado de las ciudades y los campos, con riesgos evidentes de la Patria, amenazada por el enemigo exterior, hacen imprescindible el que no se pierda un solo momento y que el Ejército, si ha de ser salvaguardia de la Nación, tome a su cargo la dirección del país, para entregarlo más tarde, cuando la tranquilidad y el orden estén restablecidos, a los elementos civiles preparados para ello.

    En su virtud y hecho cargo del mando de esta División,

Ordeno y Mando

Primero. Queda declarado el estado de guerra en todo el territorio de esta División.

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Fuentes

Servicio Histórico Militar: Partes oficiales de la Guerra Civil 1936-1939, tomos I y II. Ed. San Martín.

Ricardo de la Cierva: Documentos de la Historia actualizada de la II República y la Guerra Civil, 1931-1939 Ed. Fénix

Luis Suárez Fernández: Franco, crónica de un tiempo, I volumen. Ed. Actas.