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Dramaturgia de la épica española en Flandes

 

El poeta y dramaturgo Eduardo Marquina Angulo fue un destacado representante, o tal vez la figura señera, del teatro histórico español en las primeras décadas del siglo XX.

    En su obra compagina la mística española con su épica, la honra, la gloria nacionales y el lirismo de un teatro poético y a la sazón didáctico.

    Citemos entre su producción dramática: En Flandes se ha puesto el sol (1910) Las hijas del Cid (1908), Doña María la Brava (1909), El rey trovador (1912), El monje blanco (1930), Pasos y trabajos de Santa Teresa de Jesús (1932) y La Santa Hermandad (1939).

 

Fragmentos de la obra En Flandes se ha puesto el Sol, dedicada a los Tercios que en los siglos XVI, principalmente, y XVII, en aquella tierra de España por ella lucharon, vencieron y murieron.

Traigo nuevas que os tocaran, a ser vos como antes erais, todas las fibras del alma.

Nos envía al de Alençon,

con dos mil caballos, Francia;

nuestro príncipe Mauricio

viene con gente de Holanda

y ocuparon ya de Amberes,

sin resistencia, el Alcázar;

Inglaterra, con su reina,

fleta naves que nos valgan;

con que ya somos Europa...

¡Y ella sigue siendo España!

¿No cede?

¡Jamás! Llamó todos los Tercios

de Italia,

y a esas horas estas sendas

negrean ya con sus lanzas.

* * *

¿No lo veis...?

¡Exijo que le aclaméis...!

en su mano

brilla un cetro soberano:

es de España, es castellano.

* * *

Sois bravo, ésta es tierra extraña:

no olvidéis, cuando en su saña

la vida una carga os sea,

que morir en la pelea

es morir dentro de España

* * *

Haz tus manos a llevar [Juan de Austria]

la mitad de los empeños

que él [Carlos I de España y V de Alemania] quiso entregar al mundo

y en el mundo no cupieron;

piensa que te ha dado, al darte

sangre suya, en don de fuego,

con el regalo del nombre,

la obligación de los hechos;

no olvides que los linajes,

si toman carne en el cuerpo,

sólo el alma es quien al cabo,

les viene a poner el sello;

piensa que eres agua, y cauce

donde correr, su recuerdo;

que eres fuerza, pero de él

partió el impulso primero;

que los hijos de los padres,

si toman el pensamiento,

sea arman para continuar

la obra de Dios en el suelo.

* * *

¡Si habéis de morir, y muerto,

en esta tierra os quedaréis,

tenedla vos por el Tercio,

que el Tercio vendrá al rescate!

¿Que mientras cenizas vuestras,

dando en ella, la consagren,

unidos en vos serán

sólo un reino España y Flandes!

* * *

El capitán, que ha querido

tomar un fortaleza,

y en lo más recio ha caído

con el corazón partido

¡por no volver la cabeza!

* * *

No os preguntarán por mí,

que en estos tiempos a nadie

le da lustre haber nacido

segundón de casa grande;

pero si pregunta alguno,

bueno será contestarle

que, español, a toda vena,

amé, reñí, di mi sangre,

pensé poco, recé mucho,

jugué bien, perdí bastante,

y, porque esa empresa loca

que nunca debió tentarme,

que, perdiendo ofende a todos,

que, triunfando alcanza a nadie,

no quise salir del mundo

sin poner mi pica en Flandes.

* * *

¡Por España, y el que quiera

defenderla, honrado muera;

y el que, traidor, la abandone,

no tenga quien le perdona,

ni en tierra santa cobijo,

ni una cruz en sus despojos,

ni las manos de un buen hijo

para cerrarle los ojos!

(Brindis de los Tercios)

 

Eduardo Marquina Angulo

Eduardo Marquina Angulo